Toma en serio y respeta tus propias promesas.

Respeta tus promesas

Los líderes exitosos mantienen sus promesas. Toman sus responsabilidades hacia otros muy seriamente y, cuando es necesario, ponen a un lado sus propias necesidades en pro del bienestar de la organización. Tal y como señala Sinek (2013), los líderes son aquellos dispuestosa sacrificar algo de ellos por nosotros, su tiempo, energía, dinero o incluso, algo de su propio plato. Hay autores que señalan que a menos que alguien esté dispuesto a realizar sacrificios personales por el bienestar de otros para ganar su lugar en la jerarquía, en realidad no son materia “alfa”.

Kibler (2014), señala que tras haber trabajado y analizado a más de 1,000 ejecutivos senior alrededor del mundo, encontró que la descripción descrita previamente es medianamente cierta. Por supuesto  que los lideres sacrifican aspectos de su vida personal en ocasiones, es e lprecio de admisión en el mundo laboral tan competitivo. Pero aquellos que olvidan sus necesidades personales como una dieta sana y ejercicio, dormir y recrearse, desarrollarse profesionalmente, tener relaciones personales y procurar enriquecimiento cultural,  tras cinco, diez o veinte años sucumbirán eventualmente al fenómeno conocido como burnout  –la pérdida de energía, enfoque y pasión-, que termina por disminuir su éxito.

Hay un síndrome más peligroso que el burnout (donde obviamente no se puede funcionar exitosamente), al síndrome que te digo se le conoce como “el apagón” y el problema de éste es que es prácticamente imperceptible para los demás (aun cuando mi observación indica que afecta a un porcentaje mucho más amplio de la población).

Un ejemplo de lo anterior, citado por Kibler (2014) es que un ejecutivo llamado Steve, el jefe ejecutivo de una firma de abogados de mediano tamaño, se le acercó solicitando asesoría y, durante la primera conversación que tuvieron en privado, Steve le confesó que algo que no podía decirle a nadie más:

“Tengo 39 años y estoy dirigiendo un firma exitosa. Mi trabajo es estimulante y retador, estoy facturando alrededor de un millón de dólares al año y tengo una esposa maravillosa y un hijo de 5 años; pero no he dormido más de 4 horas por noche las últimas tres semanas. Han pasado diez días desde la última vez que vi a mi hijo despierto. Estoy completamente agobiado por el trabajo. De hecho, esta reunión se realiza en esta sala de conferencias porque mi oficina está llena de papeles del piso al techo. Hay cosas importantes que sé que no estoy realizando por la velocidad con que llegan más cosas. Hay ocasiones en que se pone tan mal que me encuentro a mí mismo deseando tener un paro cardíaco. Al menos sería una salida honrosa.”

Steve es un ejemplo extremo, pero su historia demuestra el estrés profundo que enfrentan los líderes que se enfocan demasiado en sus responsabilidades hacia otros. Después de un tiempo, este tipo de conducta desinteresada que les hace triunfar a una edad corta en sus carreras termina perjudicando su productividad, efectividad y bienestar a largo plazo (Y de hecho, corren el riesgo de convertirse en aquellos ejecutivos senior amargados o frustrados que se prometieron nunca imitar).

Se ha encontrado que los líderes “súper estrellas” suplen su compromiso de enfocarse en los demás con otro, una habilidad que se considera realmente importante: mantener sus promesas hacia sí mismos.

¿Cuáles serían algunos ejemplos de promesas que puedes realizar contigo mismo?

  • Cuidar de ti físicamente: ejercitarte de manera regular, comer adecuadamente, dormir lo suficiente y visitar al doctor.
  • Perseguir actividades que te ayuden a diferenciar tu conjunto de habilidades de otros.
  • Pasar tiempo con tu familia y amigos.
  • Administrar tus finanzas personales con cuidado y atención y con objetivos a largo plazo en mente.
  • Invertir tiempo en reflexionar en aquello que es lo más importante en tu vida y vivir de acuerdo a tus valores más arraigados.
  • Participar en alguna comunidad fuera del trabajo que signifique algo importante para ti.

La idea es involucrarte en actividades que te hagan sentir mejor, incrementar tu energía, estimular tu mente y enriquecer tu espíritu. Cuando haces y mantienes promesas a ti mismo, te vuelves mejor, evolucionas hacia una versión mejorada de ti mismo, lo que no solamente te beneficia a ti sino a cualquiera a tu alrededor y a tu organización. De igual manera, te vuelves inmediatamente un modelo a seguir para aquellos que te observan.

Quizá puedas pensar que a pesar de ser una buena idea, tus responsabilidades, la presión que ejerce tu jefe y las necesidades de tu equipo de trabajo o de tus clientes harán que sea muy complicado de realizar. ¿Te digo algo? Los clientes tendrán que ajustar sus peticiones cuando se den cuenta que ya no estás disponible a cualquier hora del día o la noche. De igual manera, tus colegas deberán replantear sus expectativas cuando entiendan que ya no estás dispuesto a tomar más proyectos o participar en otro comité. Se han visto reportes de ejecutivos que tras realizar esto ganan el respeto y aprobación de sus superiores dada su nueva manera de vivir y trabajar ya que ésta mejora claramente su desempeño.
La inercia, procastinación, el poder del hábito y el miedo a los juicios emitidos por otros, también pueden complicar el realizar y mantener promesas contigo mismo.

Se considera necesario señalar que todo lo dicho puede ser imposible de realizar para las personas adictas al trabajo si no tienen apoyo psicológico profesional. Lo que yo aconsejo es empezar este proceso realizando una promesa pequeña pero excepcionalmente importante hacia ti mismo –y apegarte a ella con total integridad-. Por ejemplo, si decides que pasar más tiempo con tu familia es lo más importante para ti, quizá quieras comprometerte a cenar con ellos en casa tres veces por semana por las siguientes dos semanas. Y, si realizas con éxito dicha promesa, ganarás suficiente confianza para intentar otra y quizá entonces te comprometas a caminar por media hora cada fin de semana, o a mejorar tus habilidades para hablar en público tomando un curso para ello.

Creo que todos conocemos el principio de servicio al cliente que dice “promete poco y entrega mucho”. Trata tus promesas de la misma manera, sé realista sobre lo que crees que puedes alcanzar y desarrollar un plan para llevarlo a cabo.

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