PyMES mexicanas: oprimidas y con falta de competitividad

PyMES mexicanas: oprimidas y con falta de competitividad

“No puede haber grande hazaña sin haber gran competencia.”
Francisco de Rojas Zorrilla

 

El contexto nacional

De acuerdo con Valencia (2005), el empresario, como cualquier otro individuo, está inmerso en una estructura de valores producto de la influencia de su entorno el cual preexiste en su pensamiento y conducta, actuando éstos como elementos primordiales para el logro del éxito empresarial, organizativo y personal. Es decir, que a pesar de tener iniciativa y deseo por crear productos o servicios que puedan cambiar el entorno social en el que se desenvuelve, el empresario está sujeto a una serie de fuerzas que influirán directa y fuertemente sobre la duración, impacto y escalabilidad de su negocio.

La importancia de los esfuerzos señalados previamente no es pequeña, de acuerdo con los Censos Económicos realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI] (2010), las Pequeñas y Medianas Empresas [PyMEs] mexicanas tienen una alta importancia en la economía nacional ya que ocupan el 78,5% de la fuerza de trabajo y contribuyen con el 52% del Producto Interno Bruto [PIB] nacional.

La falta de competitividad

A pesar de lo anterior, de acuerdo a un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) realizado en 2010, se considera que la PyME mexicana está inmersa en un círculo vicioso de baja productividad de la mano de obra, bajos ingresos y escasa capacidad de reinversión productiva que impide que este sector se inserte competitivamente en el proceso de globalización y cambio tecnológico requerido por la economía neoliberal que marca tendencia actualmente.

Haciendo un análisis cruzado de 5 investigaciones realizadas por varios estudiosos del tema de la competitividad, se encontró que las áreas más representativas para la competitividad de un negocio son las siguientes (mostradas por orden de relevancia):

  1. Recursos Humanos
  2. Mercadotecnia
  3. Recursos Financieros
  4. Tecnología
  5. Investigación y Desarrollo

Reformas Estructurales y Pobreza

Saavedra en el 2012 ya preveía que la desintegración social y empresarial se agudizaría si se implementaban reformas macroeconómicas (como las realizadas por Enrique Peña Nieto) sin desarrollar al mismo tiempo una capacidad de regulación y conducción (reforma del Estado, articulación de los actores estratégicos) y sin la formación de estructuras sociales.

Vega (2005)  señalaba que de acuerdo a la opinión del Banco Mundial, en promedio en México el 45,9% de la población vive en situación de pobreza, lo cual representa niveles inaceptablemente altos ya que los niveles actuales son similares a los registrados a comienzos de los años 90, lo que demuestra que en los últimos 15 años las políticas económicas y de desarrollo no han sido efectivas para combatir esa condición que afecta a casi la mitad de los mexicanos. En este aspecto, San Luis Potosí tiene el puesto número 11 en el índice de pobreza de acuerdo a estudios realizados por el INEGI (2010), el Instituto Mexicano de la Competitividad [IMCO] (2010),  el Consejo Nacional de Evaluación [CONEVAL] (2011) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD (2011).

Pobreza laboral para licenciatura, maestrías y doctorados

Ahora bien, también se considera necesario señalar que en México existe un 37% de personas en promedio que trabajan sin ninguna prestación laboral, lo cual indica el grave deterioro de las condiciones laborales, mientras que San Luis Potosí rebasa esa cifra siendo que el 38.82% de los empleados carecen de relaciones laborales estables.

Es así que el contexto de creciente riesgo e incertidumbre, en que se desenvuelve la actividad productiva hace que las características del emprendedor adquieran mayor importancia aunque el panorama es desalentador debido a que recientemente, Mendoza (2018) publicó un artículo en el que señala que más de 9.3 millones de mexicanos con estudios universitarios y de posgrado se encuentran en situación de pobreza, siendo que la mayoría de esta población ganan entre uno y dos salarios mínimos, aspirando a lo máximo a un salario de entre 7 mil y 10 mil pesos mensuales.

De acuerdo con datos publicados por Reyes, del Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana, aunque se reporta una creciente generación de ingresos, la mayoría de las plazas son de baja remuneración.

 El investigador también señaló una migración de trabajadores que fueron despedidos de sus centros laborales (quiénes ganaban más de cinco salarios mínimos) para después ser recontratados –en otras empresas– con uno o dos salarios mínimos. Siendo así, explica Reyes, mientras mayor sea el nivel educativo, mayor es la pérdida del poder adquisitivo porque se están cerrando las plazas que ofrecían seis, siete u ocho salarios mínimos para personas que tenían licenciatura y hasta posgrados.

Durante este sexenio el salario mínimo registra una pérdida real de 5%, pero entre los profesionistas o los que estudiaron una carrera la merma al poder adquisitivo se dispara hasta 25% en promedio. Desafortunadamente, ante esta situación de pérdida de empleo, la falta de oportunidades y precarización del mercado laboral, aceptaron la mitad de lo que ganaban; y eso los conduce a la pobreza.

 

Conclusión

Entregados estos datos, estamos lejos de lograr un cambio económico real que nos potencie como País y nos permita llegar a una economía basada en el conocimiento, en lugar de vendernos como un lugar de maquiladoras y mano de obra barata en comparación con Países de la Organización para la Cooperación y el Crecimiento Económicos [OCDE].

La conclusión es que la cultura empresarial mexicana no aprecia las ventajas que ofrece la delegación del trabajo, auto limitando la capacidad del empresario para atender aspectos estratégicos debido a una falta de visión de largo plazo que hace peligrar la permanencia de la empresa. A esto se le puede agregar la falta de trabajo en equipo y la lucha por el poder que no permite aprovechar y complementar las capacidades del capital humano para alcanzar un desempeño superior. Finalmente, si bien el gobierno ha realizado algún esfuerzo por apoyar a la PyME, éste ha sido insuficiente en la mayoría de estas empresas dado que el acceso a las fuentes de financiamiento sólo ha tenido un alcance de 1,5% de todas las empresas de ese sector en el País.

 

Como siempre, le deseo que tenga éxito en las diversas actividades que realiza y reitero mi disposición para conversar de éste y otros temas con usted.

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