La ética y su práctica en los negocios

“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo.”
Albert Camus

Ética en los negocios

Como ya es costumbre estimado lector,  a través de estas líneas busco compartir un fragmento de lo que vivo o aprecio en mí andar con el objetivo de reflexionar sobre los diversos sucesos que uno recopila al paso de los días.

Recientemente vengo escuchando con atención las diversas voces a mi alrededor que cuentan historias sobre actos poco éticos que algunas personas elijen realizar para incrementar sus ganancias sin importar a quién afecten. En específico me refiero a esas prácticas económicas o financieras poco deseables, esas que afectan familias o que llegan a destruir negocios. Mismas que son realizadas por personas que ocupan cargos de poder en instituciones públicas o privadas.
Si bien los hechos por sí mismos debieran resultan alarmantes, comprender y aceptar que en nuestro País existe una cultura que gira alrededor de la falta de ética al realizar negocios resulta sencillamente deleznable.
Y es que si bien uno llega a escuchar historias de “tranzas” que afectan a uno u otro familiar, conocido o amigo, no es hasta que uno es afectado por este tipo de actos que se percata cuánto daño causan los mismos. En mi caso, recientemente fui contratado por un despacho de asesores de negocios para impartir un par de cursos, mismos que desarrollé sin mayor novedad o contratiempo; el problema fue a la hora de solicitar el pago ya que la persona que me contrató eligió no responder mis llamadas ni mensajes. Gracias a la astucia, dedicación y compromiso de mi asistente pudimos restablecer la comunicación con su oficina y hoy, después de 3 semanas de insistencia por fin recibí el pago. Es prudente señalar que la cantidad no era exorbitante ni resultaba impagable sino que más bien se considera que el retraso en el pago se debió a costumbres truculentas de este despacho.
Como el ejemplo anterior muchos, citaré la ocasión en que conocí a una persona que a pesar de tener ingeniería trunca se desempeñaba realizando asesorías técnicas específicas que requieren conocimiento profundo de metalurgia, presentándose por supuesto como ingeniero ante las personas que atendía. Quizá esto no suene tan grave pero hay que tomar en cuenta que realizar dicha actividad constituye un delito penado de acuerdo a lo que señala el Código Penal Federal en su artículo 250.
¿Qué es la corrupción?
La Real Academia Española (2016) define la palabra “corrupción” como una práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de alguna organización en provecho económico o de otra índole de sus gestores; por su parte, Friderich (1989) menciona que la corrupción sucede cuando una persona se desvía de su labor y se corrompe utilizando su cargo o posición dentro de la organización para obtener recompensas privadas en detrimento del bien común.
Las cifras son duras. La escala del problema es enorme. De acuerdo con el Índice de percepciones de corrupción (2015), 68% de los países alrededor del mundo tiene un serio problema de corrupción, ni un solo país, en ningún lugar del mundo, está libre de este tipo de práctica. La revista CNNExpansión (2016) señala que nuestro País ocupa el lugar 95 entre 168 países del índice de percepción de corrupción a nivel mundial y el 11 entre los 22 países de América Latina. La misma fuente señala que México volvió a colocarse en el último lugar de entre las 34 economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Respecto a la situación de nuestra ciudad se puede señalar que desafortunadamente no se queda atrás; La revista de negocios Forbes citando al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que durante el año 2013, San Luis Potosí encabezó la lista de ciudades más corruptas del País.
En la investigación realizada por Casar (2015) para el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDA) se señala la manera en que nos vemos los mexicanos a nosotros mismos y cómo nos perciben y califican en el mundo en materia de corrupción. De entre las estadísticas más significativas recopiladas en la investigación mencionada se encuentran:
Costos económicos
  • Inversión – Hasta 5% menor en países con mayor corrupción (FMI)
  • Ingreso de las empresas – Pérdida de 5% de las ventas anuales (Ernst & Young)
  • Piratería – Pérdida de 480 mil empleos al año (CEESP)
  • Producto Interno Bruto – 2% del PIB (WEF), 9% (Banco de México, Banco Mundial y Forbes), 10% (CEESP)
Costos políticos
  1. Insatisfacción con la democracia:
  • Sólo 37% apoya a la democracia
  • Sólo 27% se encuentra satisfecho con la democracia (Latinobarómetro 2013)
2. Crisis de representación:
  • 91% no confía en partidos políticos
  • 83% no confía en legisladores
  • 80% no confía en instituciones del sistema judicial (Barómetro Global de la Corrupción, Transparencia Mexicana).
Costos sociales
  • Bienestar: 14% del ingreso promedio anual de los hogares destinado a pagos extraoficiales (Transparencia Mexicana).
  • Violencia: Existe una correlación positiva entre corrupción y niveles de violencia (Institute for Economics and Peace).
Si lo anterior no ha sido suficiente para que usted perciba el tamaño del problema, continuaré mencionando que el 44% de las empresas en México reconoce haber pagado un soborno de acuerdo a los datos arrojados en la Encuesta Nacional de Impacto y Calidad Gubernamental del INEGI (2013).
Peor aún, sólo 2% de los delitos de corrupción son castigados, casualmente siempre son aquéllos cometidos por mandos inferiores. Además, de las 444 denuncias presentadas por la Auditoría Superior de la Federación desde 1998 hasta 2012, sólo 7 fueron consignadas, es decir, 1.5%.
Casar (2015) señala que es necesario traducir la indignación en una estrategia exitosa para combatir la corrupción y para ello se requiere: localizarla, medir su extensión, identificar sus causas, encontrar las áreas de riesgo que permiten su reproducción, examinar sus mecanismos de operación, exhibir sus efectos y estudiar las experiencias exitosas. Por mi parte, creo que un buen inicio sería que cada uno de nosotros dejemos de buscar el camino fácil, respetemos los acuerdos generados con otros y promovamos una cultura de valoración real de las actividades que los demás realizan. Finalmente hay que recordar que los negocios también son un arte ya que en ellos se mezcla la estética y la ética. Los negocios sin ética no son útiles, como dijo Jodorowsky.
@asesorjd
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