Eliminar esta conducta puede volverte más exitoso

Eliminar esta conducta puede volverte más exitoso

Por casi medio siglo, el profesor Bernard Roth ha estado impartiendo una clase llamada “El diseñador en la sociedad” dentro de la universidad de Stanford; en dicha clase los estudiantes aprenden como una estrategia denominada “actitud de diseño” puede crear cambios significativos en sus vidas.
El objeto de la “actitud de diseño”, un concepto desarrollado por Roth y otros ingenieros de Stanford, es ir directo a la raíz del problema y arreglarlo, dejando de lado las capas innecesarias de deliberación y duda. Esta actitud puede ser utilizada para mejorar cualquier producto, servicio o experiencia, desde la fabricación de una bombilla hasta la generación de un sitio de citas virtuales.
Roth argumenta que la actitud de diseño también puede ser utilizada para obtener metas individuales, como perder peso o reducir la ansiedad. En su nuevo libro “El hábito del logro”, nace como un derivado de su clase “el diseñador en la sociedad”, y está repleto de estrategias de auto superación. Una idea principal, central para el proceso de actitud de diseño, es que nosotros nos auto limitamos cuando tratamos de justificar nuestras conductas negativas.
De acuerdo con Roth, seríamos más felices y exitosos si pararamos de dar explicaciones por todo. Dentro de su libro, el autor comparte un ejemplo personal: Relata que en algún momento al inicio de su carrera, él generalmente llegaba de manera impuntual a las juntas convocadas para un asunto en particular y que cada vez que llegaba tarde, ponía de pretexto que había estado atorado en el tráfico.
Eventualmente, se dió cuenta que la razón real por la que llegaba tarde era que no percibía esa reunión como algo prioritario en su vida y por lo tanto, no le molestaba responder algunos correos extra o realizar algunas llamadas de último minuto antes de irse al lugar de la reunión.
En otro ejemplo, Roth comenta haber hablado con un profesor en en alguno de los tallers que impartió, señala que éste profesor decía querer pasar más tiempo con su familia pero que que estaba demasiado ocupado en su trabajo. Después de escucharlo Roth le pidió que describiera sus actividades diarias, se volvió obvio que el profesor desperdiciaba mucho tiempo en el trabajo y que después socializaba con sus colegas. El profesor terminó por ser percibido como “macho” por irse a casa más tarde que los demás y tratar de atraer simpatía por no poder pasar más tiempo con su familia.
“Claramente”, escribe Roth, él realizó una elección y pusó como pretexto que estaba demasiado ocupado en el trabajo.
La lección inherente a lo anterior resultó inmediatamente obvio para algunos de los asistentes al taller, aunque a otros les llevó un poco más de tiempo comprenderla.
 Mentiroso
El problema dice Roth, es que nuestras justificaciones son a menudo mentiras que nos hacemos a nosotros mismos. Las razones por lo general no son más que excusas, cita el autor, “las utilizamos para ocultar nuestros defectos de nosotros mismos. Así que cuando dejamos de utilizar razones para justificar nuestro actuar, incrementamos nuestas posibilidades de modificar nuestras conductas, obteniendo una imagen más realista de nosotros mismos. De igual manera, al realizar esto, incrementamos nuestra posibilidad de tener una vida más satisfactoria y productiva.
Como adevertencia, Roth señala que nunca debes decirle a nadie que sus excusas son ridículas. En lugar de ello, utiliza esta técnica de manera introspectiva, deja que las demás personas trabajen en sus propias conductas y comportamiento.
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