Civismo o decadencia

“Nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas.”
Eliot George

La educación

Hace algunos años estudié en la secundaria y de entré miles de recuerdos generados por las diversas experiencias de esa época, esta semana recordé a mi profesor de civismo debido a diversas situaciones que compartiré a lo largo de este texto.
El civismo se refiere al comportamiento que tiene una persona al cumplir sus diversos deberes como ciudadano para promover el funcionamiento correcto de la sociedad y el bienestar de los demás miembros de la misma. Sin embargo, en los últimos años he podido observar una clara desaparición de la intención de cumplir con estos deberes en los diversos grupos y estratos que conforman nuestra sociedad potosina.
Resulta que los diversos actores que transitamos cada día por la ciudad debemos enfrentar el embate de personas que ven únicamente por su beneficio y a quiénes no les interesa las consecuencias que pudiesen generar sus actos en otras personas. Ejemplos hay muchos, empresarios o funcionarios corruptos, ladrones de cualquier índole, profesionistas no calificados realizando funciones que no le corresponden, entre otros.
Diversos personajes proponen que este problema inició con la desaparición de la enseñanza del civismo en la reforma educativa impulsada en el año 2002, lo cual al concatenarse con las tendencias económicas y sociales que privilegian el momento presente antes que la sociedad ordenada, han llevado a que nos acostumbremos a vivir a la defensiva, esperando que otras personas intenten aprovecharse de nuestros talentos para posicionarse socialmente, generar riqueza que no compartirán o realizar algún trabajo que les convenga sin pagar lo adecuado por ello.

Solución propuesta

La solución que propongo radica sencillamente en redirigir al menos el 80% de la energía que empleamos en criticar, desdeñar o señalar todo lo negativo hacia el estudio de nuestras propias conductas y en la mejora de aquéllas cosas que están en nuestro entorno inmediato. Dejemos pues de pavonearnos con críticas inservibles a personajes situados lejos del alcance de nuestra voz, actos o energía y centrémonos en prestar atención a nuestras acciones y la forma en que éstas afectan a individuos que están cerca de nosotros.
Actuar cívicamente es una decisión que se toma cada día comprendiendo que el resultado de la fraternidad es mayor que la congregación de cientos de resultados individuales.
Finalmente, le deseo éxito en sus diversas actividades y reitero mi disposición para conversar de éste y otros temas con usted.
Finalmente, le deseo éxito en sus diversas actividades y reitero mi disposición para conversar de éste y otros temas con usted.
Contacta al autor: Facebook | Twitter | Email | Instagram
Lee más artículos dando clic aquí
Etiquetas: Sin etiquetas

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *