Bienestar social y cercanía – Estamos rebasados

Bienestar social y cercanía

«El bienestar y la salud son un deber, de otra manera no
podríamos mantener nuestra mente fuerte y clara»
Buddha

Bienestar de personas distintas

Cuando niño; conocía a todos los vecinos de la cuadra ya que con ellos jugaba al terminar la tarea y las labores que mi madre me asignaba. Esto me permitió conocer bien a cada uno de mis amigos de infancia. Sabía sus gustos generales y la posición en que jugaban mejor ya que cada domingo usábamos el uniforme del legendario equipo “Toros Neza”.

Además de conocer a mis amigos, conocía a cada uno de sus padres y en ocasiones compartíamos la comida, en cualquiera de las casas. Esto me permitió observar, conocer y comprender mejor los porqués de las conductas de uno que otro de mis compañeros de infancia.

Cuando alguno de mis amigos o su familia requería apoyo, los demás actuábamos para solventar la situación atravesada por esa familia en particular. Recuerdo la vez que Gobierno Municipal envió pipas de agua y nos convertimos en una cadena humana que movía botes de un lado para otro; asegurando que el escaso bien llegará a todos los que compartíamos un pedacito de nuestra ciudad. En otro momento, nos unimos para apagar el incendio de un vehículo de un vecino que así sin más cobró fuego durante la madrugada. En otra ocasión acompañamos a unos hermanos que quedaron huérfanos de repente (cubriendo la comunidad los gastos fúnebres que esto implicó).

Después de tantos años, pudiese compartir mil relatos más sobre la fortaleza y bienestar que nos otorgaba contar con una red de soporte tan unida. Sin embargo, utilizaré el relato recién compartido a manera de analogía con la situación social en la que vivimos inmersos.

El bienestar social

En el artículo 4° de la Constitución de nuestro País se señalan los derechos que tenemos todas las personas que estamos en el Territorio Nacional. Ahí se mencionan claramente los derechos a:

  • La Alimentación
  • La Salud
  • El Medio Ambiente
  • El Agua
  • La Vivienda
  • La Identidad
  • La Cultura
  • El Deporte.

Si lee el artículo con detenimiento, pudiera llegarse a pensar que los derechos descritos se asemejan a una utopía; por qué en la práctica diaria es difícil observarlos o alcanzarlos. Por otro lado, el artículo 25 de la Constitución señala claramente que al Estado corresponde garantizar que el Desarrollo Nacional sea integral y sustentable. Y que éste debe vigilar la competitividad para una distribución más justa del ingreso y la riqueza para que las personas sean libres y dignas.

Sin embargo opino que existe una manera sencilla de medir lo lejos que estamos de acceder al bienestar contenido en los derechos recién descritos. Consiste en observar el número de organizaciones civiles (de cualquier tipo) que realizan actividades para subsanar la falta de efectividad y servicio hacia la población. Situación existente en la gestión de todos los niveles de Gobierno y sus dependencias.

Trataré de ser más claro. Durante los últimos 2 meses, en mi ciudad se han organizado diversos eventos buscando reunir fondos que apoyen una causa u otra. Algunas buscan apoyar un tratamiento de algún padecimiento médico; otras a deportistas que quiere ir a alguna competencia para la cual se prepararon; mientras que otras buscan reunir dinero para producir alguna actividad cultural o para comprar bienes requeridos por casas hogares que prestan servicios a personas necesitadas.

Estamos rebasados

Así como en mi infancia fue necesario sumar fuerza para apoyarnos, hoy diversos miembros de la sociedad hacen un esfuerzo por ayudar a otros. Sin embargo, con base a lo señalado por Susan Wolf en su artículo Audacious Philantrophy publicado en la Revista de Negocios de Harvard, el modelo de filantropía al que estamos acostumbrados está destinado a desaparecer.

La explicación a esto se da en dos vertientes:

  • La primera de ellas es que si bien la mayoría de las organizaciones civiles tienen metas a largo plazo. La verdad es que la mayoría de ellas no están obteniendo resultados escalables; y esto ocasiona que sus benefactores prefieran colocar sus donaciones en obras más tangibles. Como pudiera ser un hospital, una casa hogar o algún proyecto que además le dé renombre a quién entrega dinero para cumplir el objeto social.
  • La segunda vertiente es que hay demasiadas personas pidiendo recursos para poder realizar sus proyectos. La cuestión es que la situación económica del País hace que el dinero sea escaso; lo que favorece que la gente elija no donar su dinero a causas que no son tangibles para ellos.

Lo que viene

Siendo que el Estado no tiene la capacidad de brindar bienestar a los ciudadanos y que el esquema de pedir apoyo uno a otro para tratar de salir adelante con los múltiples problemas que aquejan a nuestra sociedad está rebasado, las organizaciones civiles (de cualquier tipo, legales, legaloides o sociales) forzosamente tendrán que modificar su esquema de funcionamiento si desean continuar apoyando a otros. El financiamiento gubernamental no debería ser la única fuente de ingresos de estas, menos ahora que vivimos la austeridad republicana.

La solución sugerida para la supervivencia de los diversos esfuerzos sociales se plasma al concatenar lo descrito en el artículo Enterprising NonProfits de Gregory Dees publicado en la Revista de Negocios de Harvard, con lo señalado en el libro Business Model Generation de Alexander Osterwalder & Yves Pigneur: Lograr el financiamiento social con base a esfuerzos comerciales que otorguen valor a consumidores que puedan pagar por el y administrar el remanente para entregar servicios o productos que cumplan con el objeto social de las organizaciones.

Cambiemos el paradigma

Lo descrito previamente contiene el secreto para que por fin dejemos de observar a los esfuerzos sociales como algo que se hace por ocio, que se realiza como mero hobby o que es algo que no vale la pena realizar. Dan Palotta expresó que la manera en que pensamos respecto a la caridad está muy alejada del contexto actual en el que vivimos, a través de su conferencia TED, explica por qué las organizaciones sociales son importantes para la colectividad. Dan menciona que si bien los negocios mueven la economía mundial, la generación de éstos y su enfoque de competencia rapaz, deja fuera de la interacción económica al menos al 10% de la población total.

Es importante cambiar la forma como percibimos las organizaciones que brindan bienestar a los demás de alguna u otra manera y comprender que éstas también requieren recursos humanos, físicos, intelectuales y financieros-económicos para poder operar. Otorguemos un voto de confianza a dichas asociaciones para que consigan su objeto social a lo largo de su vida mientras les exigimos transparencia en el uso de los recursos recién descritos. Comprendamos de una buena vez que si éstas agrupaciones no existieran, probablemente viviríamos  en un caos mayor, ante el desamparo creado por un Estado que rehúye de la responsabilidad de otorgar bienestar a su población y prefiere seguir lo dictado por el modelo económico que prioriza el capital sobre las personas.

 

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