App Uber: la facultad de elegir

Uber: la facultad de elegir

“Tus clientes más descontentos son tu mayor fuente de aprendizaje”
-Bill Gates

app uber

Los limpiaparabrisas

Si alguna vez has conducido un automóvil en nuestra ciudad, estoy casi seguro que en el trayecto has sido abordado por algún limpiaparabrisas. De esos que forzosamente quieren echarle agüita al coche a cambio de cualquier moneda que se le pueda dar. Y ahí está uno, hurgando en el bolsillo del pantalón o la bolsa mientras malabarea dentro de un espacio reducido.

Este escrito busca compartir la sensación que causa llegar a un crucero y que sin haberlo pedido, alguien trate de dar un “servicio” no solicitado.

Me parece curioso observar que no soy el único que reacciona ante este embate de oferta forzada. Basta voltear a cualquier lado para observar conductores diciendo que no, subiendo los vidrios o tocando su claxon protestando por no querer este «servicio».

Sin embargo, el número de personas que limpian parabrisas no disminuye e incluso me parece que va en aumento (con base a mi perspectiva). Creo que de alguna manera, las personas que se dedican a realizar dicha actividad, han encontrado una fuente continua de ingreso a través de “sorprender” al conductor o simplemente de realizar la limpieza del parabrisas a la fuerza, casi forzando al chófer a darle algunas monedas.

Lo anterior busca demostrar cómo, la mayoría de las personas reaccionamos de manera negativa cuando alguien trata de vendernos algo a la fuerza, cuando sin pedirlo nos imponen un servicio y además, nos sentimos obligadas a pagar por ello.

Uber y el embate de los dueños de concesiones de taxis

En San Luis Potosí, todos los días vivimos algo similar a la obligación de pagar por un servicio que no se pidió.  Me refiero específicamente al embate que hacen los dueños de las concesiones de taxis contra la operación de los chóferes inscritos en la plataforma Uber.

El contexto

Quiénes preferimos utilizar el servicio de transporte a través de una aplicación digital (app) ahora pagamos un impuesto extra que aumentó las tarifas. Todo por la exigencia del Gobierno por que la empresa en ceustión se regularizara.

Para lograrlo, se llegó al acuerdo de que Uber pagaría un impuesto que por supuesto trasladó al usuario. El registro eliminó la posibilidad de que los choferes de la app recibieran pago en efectivo, ocasionando caída del 70% de petición de servicios. Esto de acuerdo a diversos choferes entrevistados por mí.

Días después, los diputados que integran la actual legislatura del Congreso del Estado de San Luis Potosí aprobaron colocar más “candados” para la prestación del servicio de transporte a través de la app, alegando por supuesto buscar la seguridad de los ciudadanos y la correcta regulación del transporte en nuestra ciudad.

Entre las reformas realizadas a la Ley del Transporte del Estado, se incluyen nuevos requisitos con los que deberán contar los automóviles y los choferes de las apps como que los vehículos deberán tener un valor mínimo de 295 mil pesos y deberán cumplir un trámite de Revista, al igual que lo hacen los taxis. Lo que no se dijo, es que también se aprobó una al Código Penal del Estado, para que el pirataje en cuestiones de transporte público sea un delito que se persiga de oficio y no por querella, facultando a la autoridad detener a conductores de apps que no estén registrados ante la Secretaria de Comunicaciones y Transportes.

El revés legal

Sin embargo,  el día 30 de septiembre la Suprema Corte de Justicia de la nación concedió un amparo a la app por lo que de nueva cuenta, los choferes inscritos en ésta ya pueden aceptar pagos en efectivo de nueva cuenta.

Hoy 1° de octubre por la mañana, el diputado plurinominal Martín Juárez participó en una entrevista en un noticiero local donde además de responder cada pregunta de manera ambigua, señaló que las reglas del juego (del transporte) no serán parejas entre los taxistas y los choferes inscritos a esta app electrónica.

La invitación a protestar

Le invito a levantar la voz y evitar que nos obliguen a utilizar un servicio malo, que no pedimos y que además tiene privilegios porque algunos de los dueños de las concesiones tienen protección política (o son políticos). Empujemos para que en una economía de libre mercado, se permita que:

  1. Los diversos prestadores de servicios de transporte puedan trabajar con las mismas reglas de operación.
  2. Se priorice la visión de ofrecer al cliente un transporte de calidad a un precio justo.
  3. Los dueños de las concesiones de taxi o los socios propietarios de los coches registrados en apps ofrezcan salarios dignos para sus empleados,
  4. Transparencia Legislativa por parte de los diputados que integran la Legislatura actual, basta que sigan realizando acuerdos en lo oscurito para seguir manteniendo privilegios en algunas personas.

 

Finalmente

Me gustaría cerrar este artículo señalando que es el consumidor quién debe tener la decisión sobre qué servicios utilizar o no. Un ejemplo claro de ello es Estados Unidos de América, donde el servicio al cliente es súper valorado y cuidado de manera meticulosa. Allá ya comprendieron que no es una app la que marca la diferencia sino el verdadero interés que tiene una compañía por servir y ayudar a sus clientes. Basta de abusos monopólicos, defendamos nuestro libre derecho a consumir lo que queramos.

 

Te invito a leer:

La saturación comercial y su reto para los negocios – Julio Delgadillo

Por qué algunas plataformas prosperan y otras no – Zhu & Iansiti (en inglés) – Harvard Business Review

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