Fragilidad económica

fragilidad económica

Durante el pasado fin de semana visité el Centro Histórico de nuestra ciudad por un lapso de tiempo que duró un poco más de dos horas. Durante el mismo tuve la oportunidad de observar diversas expresiones culturales y artísticas, algunas ejecutadas por artistas urbanos que imitaban a personajes de la farándula con el apoyo de una grabadora y otras, desarrolladas por músicos más formales que daban vida al Fete de la musique organizado por la Alianza Francesa, frente al palacio municipal.
Si bien lo anterior me dejó con un grato sabor de boca al observar que cada vez hay más expresiones culturales que son disfrutadas por los paseantes potosinos, me resultó imposible dejar de observar la cantidad de personas que se acercan pidiendo dinero para una u otra cosa: un joven que vende bolsas de plástico para ayudar a un anexo, la señora que pide porque necesita dinero para un tratamiento médico o el sinfín de niños que piden una moneda para un refresco, entre otros.
Y es que mientras disfrutaba una taza de café amargo en plena plaza de armas, comencé a reflexionar sobre la situación que orillaba a tantos a pedir dinero en la calle y sin tratar de pasar como un docto en la materia, quiero compartir mis pensamientos con usted, estimado lector.
cochinito roto
Señalaré simplemente que como Nación estamos pasando por momentos críticos cuyas consecuencias derivan en el alza de la delincuencia, la ruptura del tejido social y la competencia poco sana por obtener recursos a fin de promover el bienestar propio y de la familia. Para tratar de explicar mi razonamiento de mejor manera comparto con usted el fundamento que da pie al juicio vertido al inicio de este párrafo:
  • La economía de nuestro País creció apenas el 2.5% durante el año 2015 de acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2016).
  • El peso se ha devaluado 48% y seguirá cayendo porque las reservas internacionales del Banco de México, de acuerdo con las palabras de Galván (2016).
  • Las reformas fiscal, política y financiera no han cumplido las expectativas de los empresarios, mientras la laboral, a dos años de su aplicación, no ha beneficiado a la competitividad de las empresas, revela el estudio “Perspectivas de la Alta Dirección 2015” de KPMG México.
Es decir, las reformas estructurales y otras medidas destinadas a mejorar la competitividad del país no han dado resultados y será necesario esperar uno o dos años más para que pueda verse un cambio en la economía del País, parafraseando lo expuesto por la revista de negocios Forbes Life (2016).
En palabras simples, aún falta tiempo para que salgamos del atorón económico en el que nos encontramos por lo que habrá que administrar los bienes con suma inteligencia, evitando arriesgar los mismos sin calcular las posibles consecuencias de ello. El futuro se antoja interesante si se toma en cuenta que David Lafferty, director de estrategias de Natixis, recientemente le comentó a “El economista” que es posible que en el largo plazo el mercado bursátil en México tenga un alza 15 por ciento (…) por lo que México luce como un buen lugar para invertir a largo plazo. El chiste será saber mantenerse a flote en la actividad económica que uno realizar mientras llega tan preciado momento, de lo contrario, corremos el riesgo de terminar como las personas que observé durante mi travesía de fin de semana.
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