2 de octubre

Un día para recordar

No recuerdo el 2 de octubre de 1968. ¿Cómo hacerlo si no había nacido y mis papás eran adolescentes cuyo futuro estaba lejos de la educación universitaria?

Gracias a los historiadores sé que hay múltiples aristas desde las que se puede observar ese suceso histórico. Sin embargo, soy consciente de que jamás podré comprender completamente lo que desencadenó ese suceso deleznable.

De lo que sí soy testigo es de la complejidad social en que vivimos en nuestro San Luis Potosí. De la creciente inseguridad que, acompañada por la indiferencia de las autoridades nos va arrancando la dignidad.

Sí recuerdo el rostro de las personas que estaban en la casa de seguridad cuando fui secuestrado. Recuerdo el desaliento de mi hermana y algunos amigos tras descubrir que alguien había entrado a su casa a robar. Desafortunadamente, también recuerdo cada lágrima de una amiga muy querida tras ser abusada sexualmente días atrás.

Entonces, ¿1968 qué? ¿Fue un movimiento político-social qué ayudó a qué?

Yo también dije “No se olvida” un día 2 de octubre sin tener mucha consciencia de lo que realmente implica.

Dice Fernando Delgadillo: “si el malestar es de tantos, la protesta es la evidencia de lo sucio que no se puede tapar”. Si esto es cierto, 1968 quedó ya 50 años atrás, más de los que tengo en vida. Comprendo la importancia histórica del suceso y lo “positivo” que tuvo para la sociedad mexicana. Sin embargo, les invito a que cambiemos el enfoque desde el “no se olvida” al “no ignoremos”.

No ignoremos que HOY personas que viven a nuestro lado, esas que apreciamos viven situaciones que NADIE debería vivir. Violencia, discriminación social, abuso (laboral, sexual, etc.).

Dejemos que el 2 de octubre de 1968 sea lo que tiene que ser: una lección de sucesos que no debemos repetir; y ahora enfoquemos nuestra energía en promover una mejor y más justa sociedad para todos.

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